Zombi (1978): Menudo brainstorming para traducir el título eh?

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Zombi – Dawn of the Dead

Hay películas en las que uno tiene que hacer un acto de fe y, pese a todos los errores que puedan tener, reconocer que son magníficas películas. Con la segunda parte de la trilogía de los muertos vivientes de George A. Romero pasa más o menos lo mismo; Zombi se puede valorar de dos modos: si nos ponemos exigentes o si dejamos a un lado todos los errores y disfrutamos de ella.

  1. Si nos ponemos exigentes, nos daremos cuenta que los actores no son como para darles un Oscar. Sobreactúan que da gusto, sobre todo durante la primera mitad. Además, los primeros veinte o treinta minutos son una memez sin sentido; hay muchas escenas ridículas que te sacan de la película (la de los policías, la primera parada técnica que hacen para repostar); las reacciones de los personajes rozan el ridículo en muchas ocasiones; y hay terciarios y extras que dan vergüenza ajena. Si solo te quedas con esa primera mitad mejorable, que ha envejecido muy mal, y con unos actores que no están en estado de gracia la mayor parte del tiempo, pues seguro que te parecerá una más entre muchas otras.
  2. Si dejamos a un lado todos los aspectos mejorables del apartado A, nos daremos cuenta que estamos ante una de las mejores películas de zombis que se han hecho nunca. Una en que mostrar casquería no está reñido con retratar quirúrgicamente la sociedad capitalista y todos sus males, donde los zombis que pueblan el centro comercial acaban siendo una metáfora casi perfecta de la sociedad zombificada que habita estos lugares. La recta final de la película, justo antes de que la banda asalte el centro comercial, es magnífica: el proceso de hastío y degradación por el que pasan los personajes una vez han conseguido su objetivo y ya han disfrutado de todo lo que el centro comercial podía aportarles (cantidades desmesuradas de todo) es una parábola perfecta de lo que implica tenerlo todo y de lo rápido que nos cansamos de todo, siempre anhelando algo más. Además, Zombi no deja de ser una película de zombis: la acción está muy bien dosificada y hay varias escenas que cumplen con creces el objetivo de ponerte los huevos por corbata.

¿Conclusión? Romero no rueda en Zombi solamente una película de zombis del mismo modo en que lo hacía en La noche de los muertos vivientes; en esta ocasión estamos ante una película social, que critica de una forma soterrada la sociedad de consumo en la que nos vemos inmersos y que, pese haber sido rodada en 1978, es rabiosamente actual. De las mejores dentro de un género profundamente irregular y poco propenso a ser usado como vehículo para hacer crítica social.

Nota: 8

*Esta crítica le debe mucho al podcast de Todopoderosos dedicado a los zombis, que me hizo ver esta película bajo otra perspectiva (aquí el enlace). Recomendadísimo.

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