Una carta para Momo (2011): El peso de la culpa (II)

crítica cine una carta para momo cinérgicos

Si os ha gustado esta, corred a buscar “Colorful”, que es brillante

No hay nada más frustrante para los japoneses que el peso de la culpa y la amargura que causan los remordimientos. O así lo dejan translucir en muchas de sus obras de animación. No hay nada peor para ellos que dejar las cosas mal atadas con un ser querido, en no poder perdonar y ser perdonados antes del fallecimiento de un allegado, y es que muchas veces tratamos mal a nuestros seres queridos, lanzándoles desaires y desplantes como si fueran a estar siempre ahí, sin pensar que quizás esas sean las últimas palabras que les dediquemos y que entonces nunca seamos capaces de volver atrás y redimirnos. No hay nada que a mí, personalmente, me atemorice más que dejar historias pendientes e imaginar que esa persona querida fuera a irse sin ni siquiera saber que aquel reproche solamente era un desdén sin verdadero fundamento me aterroriza; o que pudiera irse sin saber que la quiero más de lo que haya podido demostrar con mis palabras o mis reacciones exageradas e inapropiadas.

Una carta para Momo, al igual que otras obras de animación como El recuerdo de Marnie, recientemente estrenada en nuestros cines, o la sobresaliente Colorful, trata ampliamente estos temas. La obra de Hiroyuki Okiura cuenta la historia de Momo, una chica que después de la muerte de su padre se traslada junto con su madre a un remoto pueblo costero con unos parientes lejanos; ahí pretenden iniciar una nueva vida, dejar atrás la sombra alargada del pasado, pero, como pronto descubrirán, las heridas psicológicas no cicatrizaran tan fácilmente y no será hasta que en la vida de Momo aparezcan tres yokais que no experimentará un verdadero cambio. Una carta para Momo es sencilla, de corte costumbrista, el enfoque por el que suelen optar todas estas historias de animación, pero tiene la fuerza suficiente como para generar la necesidad de correr a toda prisa a pedirle perdón a tu madre por haberle hablado mal o desatascar una relación que no acabó muy bien con un amigo. Es una película pausada, tratada con mimo, con sensibilidad, que combina muy bien las pequeñas dosis de humor con el desasosiego del drama que nos narra.

Quizás el único achaque que se le puede hacer a Una carta para Momo está en el plano puramente estructural de la obra: en el momento más épico de la película, cuando Momo se da cuenta de que no puede dejar las cosas mal con su madre ante la proximidad de un final que podría ser fatal para ambas, decide ir al pueblo de al lado a buscar la medicina para su madre y es ahí donde Momo experimenta verdaderamente un cambio, se da cuenta de lo que contaba unos párrafos más arriba, y es ahí mismo, con todo el potencial que podía tener ese viaje, que el director decide cortar, fundir la pantalla a negro y regresar cuando todo ya ha pasado. No hay peor manera que cortar cuando las cosas están en la cresta de la ola emocional, y la película acaba como un coitus interruptus, con la sensación de que todo era una extensa introducción al drama que acaba por desarrollarse deprisa y corriendo.

Sin embargo, lo más relevante de Una carta para Momo es el mensaje subyacente a toda la sucesión de escenas: que deberíamos vivir la vida siendo conscientes del daño que podemos causar a los demás y que, por ende, nos causamos a nosotros mismos casi sin saberlo; siendo conscientes de que hay que dejar espacio para el amor, relativizar los motivos de las discusiones, ser conscientes de que debemos aprovechar el poco tiempo que tenemos con los nuestros y vivir buenos momentos con ellos, porque cuando no estén ya no tendremos tiempo para volver atrás, y es posible que entonces nuestros recuerdos nos traicionen, vuelvan como un bumerán y nos hagan pensar que no deberíamos haber pronunciado aquellas palabras tan duras e hirientes aquel día o que no debimos dejar que tal persona se fuera pensando que no le queríamos. Reitero: por salud mental, propia y ajena, deberíamos ser más conscientes de cómo tratamos los demás.

Nota: 7

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.