Steve Jobs (2015): Se puede tener talento y ser decente a la vez

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Los que dicen que esto es un anuncio publicitario de Apple me parece que no han visto la misma película que yo. No les hagáis caso e id a verla.

Todas las películas que he visto de Danny Boyle me han dejado algo flojo. Creo que la que más disfruté, sin ser nada del otro jueves, fue Slumdog Millionaire, aunque acabé algo epiléptico con tantos efectos luminosos; Sunshine se hunde ella sola a partir de cierto giro argumental, a tres cuartos de hora del final; Trainspotting no me gustó cuando la vi, aunque a su favor debo decir que la vi con catorce o quince años; y a 28 días después le ocurre más o menos lo mismo que a Sunshine: buen inicio, desarrollo interesante y, a media hora del final, ramplona y olvidable. Prefiero no mencionar el pedazo de mierda que es Trance.

En cambio, Steve Jobs la he disfrutado muchísimo. Se nota que detrás hay un guion de esos sólidos como una pared de hormigón reforzado. Lo que no me gustaba de El ala oeste de la Casa Blanca, creada por Aaron Sorkin y también guionizada de vez en cuando por él, era ese tufillo de ciencia ficción que se respiraba en todo lo que ocurría, como si toda la troupe del presidente y el mismo presidente fueran las mejores personas del mundo; pero lo que sí merecía la pena de aquélla eran los guiones y el ritmo que Sorkin sabe imprimirle a todo lo que escribe. Pero aquí Sorkin está redondo en todos los sentidos y Boyle deja a un lado sus estridencias visuales y se dedica a rodar de forma impecable.

Porque si algo tiene Steve Jobs es que no te suelta durante las dos horas que dura. Hay diálogos casi ininterrumpidos, la estructura en tres actos funciona a la perfección y los personajes aparecen y desaparecen justo cuando hace falta. El montaje es brillante y el elenco (con un Michael Fassbender brillante), otro tanto. Pero lo que más he apreciado es que no nos quieren hacer pasar gato por liebre. Tengo que confesar que no sabía apenas nada de Jobs antes de verla; solo que estaba envuelto en alguna que otra polémica, pero que en líneas generales era considerado un genio. Tampoco soy un entusiasta de Apple: lo único que tengo de esta compañía es un ipod muerto de asco en un cajón. Tampoco sé si lo que se retrata en Steve Jobs es cierto o no; me da igual. Lo que yo he visto en Steve Jobs es un tipo humano, real, con sus luces y sus sombras, y la película en ningún momento intenta disculparlo, sino retratarlo tal y como era, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Sin moralina ni intentando justificar de algún modo lo evidente: que fue un mal padre. Un padre de esos que enviando dinero cada X tiempo piensa que la cosa está solucionada, de esos a los que les importa más su trayectoria profesional que la familia. Y eso ya es mucho en una película biográfica. Jobs no era un genio de la tecnología, sino un genio del diseño y del márquetin, sabía qué es lo que quería la gente antes incluso de que ellos lo supieran y sabía cómo venderlo. Era un tiburón y le importaba poco si hundía a otros si con ello podía tirar adelante sus proyectos. Y ya está. No era un hombre con una moral pura cómo muchos lo han querido retratar, sino un hombre imperfecto con un gran talento.

Quizás el final sea algo edulcorado para mi gusto, como queriendo resolverle un poco la papeleta a Jobs, como queriendo quitarle hierro a su faceta de mal padre, pero por suerte solo son cinco minutos del final. El resto, impecable.

Nota: 8

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