Spotlight (2015): Luchando contra los poderes fácticos

crítica cine spotlight cinérgicos

¿Os habéis fijado que la sala donde trabajan los periodistas de Spotlight del poster es algo diferente de la que sale en la peli?

Spotlight es una película notable. El reparto es estelar, con un Mark Ruffalo increíble y digno de un Oscar, y un Michael Keaton sobresaliente, y sembrada de secundarios de lujo, como Rachel McAdams, Liev Schreiber o Stanley Tucci. El tema que trata Spotlight no deja de ser interesante y está muy bien tocado, como cualquier película denuncia que se precie. Es trepidante, no te suelta, porque los personajes no dejan de hablar en ningún momento, saltando de un lado a otro casi sin dejarte respirar, y la información que se va revelando está muy bien dosificada. Tiene sus momentos de tensión, como cuando los personajes de McAdams y Ruffalo entrevistan a algunas víctimas de abusos, o cuando Ruffalo estalla en cierta escena. Tienes ganas de saber en qué quedó la cosa, hasta dónde llegó la investigación de Spotlight, qué escollos tuvieron que superar, cómo se enfrentaron a la Iglesia, si el periódico permitió que todo eso se supiese, si restringieron o no el alcance de la noticia por culpa de los intereses de algún poder fáctico; qué hizo la Iglesia después de que soltaran la bomba y si pidió perdón o escurrió el bulto. Siempre hay una intriga que te mantiene atrapado.

Además, trata muy bien qué ocurre cuando destapas cosas que huelen mal en comunidades más o menos cerradas dónde puedes enemistarte con cualquiera, incluso con amigos y familiares tuyos, y plantea la interesantísima cuestión de si tú estarías dispuesto a sacrificar tu nombre, tu estatus, tus amistades, por el simple hecho de revelar la verdad. En este sentido es acertadísima la observación que el personaje de Tucci hace sobre que a veces hacen falta extranjeros, gente de fuera de la ciudad, para enfrentarse a los problemas endémicos de ciertas comunidades.

Reúne un gran número de aspectos positivos, tantos, que a veces podemos ignorar lo convencional que es su guion. Quizás es tan convencional que cuando uno acaba de ver la película no le queda ningún poso duradero de lo que ha visto, porque recurre al mismo esquema de siempre, resuelto de forma impecable, per el mismo de siempre. Quizás Spotlight tienda un poco a simplificar las cosas en ocasiones y que haya algunas escenas, como la del periodista de Spotlight que va a la casa del vecino y se deja llevar por la histeria, como si todos los curas, o los curas sospechosos, fueran culpables per sé, cuando aún no habían demostrado nada. Quizás uno echa en falta un mayor desarrollo de algunos de los personajes del grupo, porque la película solo se centra en Ruffalo, Keaton y McAdams, mientras que personajes interesantes como el interpretado por Liev Schreiber, que empiezan teniendo algo de desarrollo y siendo interesantes, luego acaban excesivamente diluidos.

Conclusión: Spotlight es una película solvente, muy entretenida, excelentemente interpretada, que nos hace reflexionar, pero adolece de un guion muy convencional, algún que otro punto de vista algo simple, y acaba no sacándole partido a todos sus personajes.

Nota: 7 (un 7 más alto que el de El renacido, para que os hagáis una idea)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.