Slow West (2015): Culos depilados

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Leed esta crítica pensando que os lo dice alguien que no tiene precisamente el western entre uno de sus géneros favoritos.

Parece ser que Kodi se ha aficionado al western independiente e intrascendente. Hace poco vi Young Ones de Jake Paltrow, otra pedrada como la que nos ocupa, fabricada por un director primerizo que se ha chupado mucho western (o no) y se cree que puede innovarlo metiendo cosas muy del estilo indie. Young Ones fallaba estrepitosamente porque el guion iba dando más tumbos que una peonza defectuosa. El caso de Slow West no es el mismo; aquí hay un guion más o menos sólido, pero insustancial.

Pero seamos francos: en Slow West no hay nada. Es muy slow, eso sí, tan slow que puedes irte a dar una vuelta y cuando vuelvas no te habrás perdido nada. De west, pues poco. Además, no reconozco el west por ningún lado. Es imposible tomárselo en serio: es un oeste, por muy malo que te lo pinten, diseñado para adolescentes hormonados. Entiendo que el director lo hace aposta, pero le sale rana la intentona. Maclean parece haber leído un manual de cine indie en el que le han aconsejado que meta mucho silencio, que haga que los personajes no se digan mucho, que haga uso de una BSO que no encaje ni con cola y que salgan malos que no parecen malos pero que lo son. Todo esto es muy transgresor, muy de premio.

Pero se olvidan que esto, mal llevado, solo provoca que los personajes sean intrascendentes, olvidables, sin trasfondo. Y es exactamente lo que ocurre en Slow West. El director se las da de guay no hablando mucho de sus pasados, creyendo que así son más misteriosos, pero en realidad provoca que te importen un pimiento. No hay química entre Silas (Michael Fassbender) y Jay (Kodi Smit-McPhee), por poner un ejemplo, ni despiertan ni una mil millonésima parte de la química que despertaba el mismo Smit-McPhee con Mortensen en La carretera. Y, enlazando con las actuaciones, son más bien ramplonas en el caso de Smit-McPhee e indiferente en el caso de Fassbender, que no parece el mismo tipo de Steve Jobs, Shame o 12 años de esclavitud.

Volviendo al guion, es muy de este tipo de pelis que la primera hora y diez minutos no ocurra nada especialmente remarcable, como si esto fuera un corto extendido como un chicle, y luego la cosa se acelere durante los quince minutos finales. Y qué clímax el de Slow West. Consigue que un tiroteo resulte cómico e intrascendente, tonto del carajo. Hasta sale un culo que hizo que me preguntase si en aquella época los forajidos se dedicaban a depilarse el trasero. Fassbender, el que parece el más experimentado de todos, no mata ni al tío que se le acerca por el lado buscando cobijo. Eso sí, la muchacha se carga ella sola casi toda la banda. No digo que una mujer no pueda hacer eso, no me saltéis a la yugular tan rápido. Me refiero a que un personaje tan secundario acabe siendo el que se cargue a todo el mundo y los protagonistas, teniendo banda de sobra para repartir, no maten a nadie, acaba siendo un poco raro.

Y ya como anécdota final de esta crítica de risa, comentar el siguiente detalle. Los protagonistas tienen algo que no tenían los personajes del oeste clásico: que duermen a pierna suelta pase lo que pase. Da igual que justo a tu lado un tío se largue en carreta robándotelo todo. Da igual que una riada te cubra hasta el rostro y solo te despiertes cuando el agua se te mete por la boca. Y suerte que se despierta uno y avisa al otro, porque el otro no pensaba hacerlo.

Philipp Engel la compara con El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford y el cine de los Coen y yo me río de él y de su habilidad por conectar cosas que no se parecen en nada. A ver si dejamos a un lado los intereses económicos y damos opiniones de corazón, para variar.

Nota: 3 (por lo antiépico que es el final. Merece ser visto)

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