Regresión (2015): Ya le gustaría a Fincher haber rodado esto

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No sus quejábais tanto del guion de “Perdida” y tenía más agujeros que un colador…

A mí me da que hay mucho resentimiento suelto con Amenábar. No sé muy bien por qué. No voy a ser yo el que se vaya a meter en vuestras cabecitas. Todo esto viene a que no me creo que El desconocido (2015) tenga una nota media más elevada que Regresión (2015). Ya no me lo creía ni antes de verla, pero ha sido verla y, oiga, sois más raros que un perro verde. Regresión quizás no sea el thriller definitivo, ni vaya a pasar al panteón de los clásicos. Pero no es, ni mucho menos, una película mala. Ni regular. Tampoco es Los otros (2001), pero eso no la desmerece en absoluto.

La joven Angela Gray (Emma Watson) ha acusado a su padre de haber abusado de ella. El caso cae en manos del detective Bruce Kenner (Ethan Hawke); todo parece muy sencillo, hasta que el padre de la chica se entrega voluntariamente y se declara culpable. Sin embargo, no recuerda nada de lo sucedido. Con la ayuda del profesor Kenneth Rainnes (David Thewlis), y mediante una sesión de hipnosis, harán que reviva sus recuerdos.

Y ahora vienen los spoilers. A muchos seguro que no les gusta que jueguen con ellos; si por ellos fuera las películas serían tostones lineales de tres horas de duración y, ojo, tan hiperrealistas como la vida misma. Amenábar juega con el espectador, haciéndole partícipe de la sugestión en la que se sumergen los protagonistas de este relato, y eso no es de buen recibo. Hace que, al igual que Kenner, caigamos en la trampa de los medios y la opinión pública, que saben jugar muy bien con el miedo de la gente. Saben qué teclas apretar para tenernos con el culo prieto y no nos desboquemos mucho. Y los hay que, como el personaje de Emma Watson, saben aprovechar la situación y usarlo para sus propios fines. El miedo funciona muy bien para vender lo que sea, ya sea un libro sobre ritos satánicos, el refresco de turno o la propaganda de la Iglesia. Y luego está el tema de los psicólogos y sus terapias, que también tienen su parte. La película de Amenábar también intenta que tomemos algo de perspectiva sobre el papel de los psicólogos: la regresión acaba convirtiéndose en un círculo vicioso terrible. Manipular a los testigos (sin saberlo, para más inri) para que las pruebas se ajusten a lo que queremos que demuestren porque estamos sugestionados por un entorno concreto tiene mucha tela. En este sentido, el trabajo de Amenábar es impecable.

Sin embargo, no todo es redondo. La primera media hora de Regresión peca de acelerada; avanza a piñón fijo y metiéndote en materia demasiado rápido, casi sin dejar que el espectador se haga a la idea de lo que está viendo. Durante esa primera media hora piensas que estás ante el thriller de turno rutinario, que no habrá margen para sorprenderte. Por suerte, solo es una introducción a todo lo que vendrá luego, el verdadero jugo de la película, y es ahí donde el ritmo se vuelve más sosegado y los temas que Amenábar quiere tratar afloran y se desarrollan.

Hawke está muy bien, como nos suele tener acostumbrados, y el elenco de secundarios raya a un buen nivel, donde destacaría a David Thewlis. Y luego está el apartado técnico, dónde Amenábar se desenvuelve de una manera impresionante, como ya viene siendo habitual en él. La ambientación, la fotografía, la recreación de un pueblo ensombrecido demuestran que hay una gran labor tras las cámaras. Vamos, que no tiene nada que envidiarle a Fincher.

Luego uno lee las opiniones vertidas aquí y se queda estupefacto. ¿En serio os parece tan mala?

Nota: 7 (de ya le gustaría a Perdida)

P.D. Ah, y otra cosa. Me gustaría conocer (es un decir) el grupito de primeros votantes de las películas de FA. A veces pienso que hay alguna conspiración detrás. Un grupito de 50 – 60 usuarios se lía a cascar X película; antes incluso de estrenarse ya tiene un 5,5 y ya no hay dios que remonte eso, porque los demás, les guste o no, se van a sugestionar (como Hawke, toma guiño) y votarán en consonancia. Aunque crean que es un 10, seguro que le ponen un 8. Lo mismo le pasó a El consejero (2013), que es una película increíble y tiene solo un 4,3, o a After Earth (2013), que no es ni mucho menos el fiasco que se auguraba. O la reciente Golpe de estado (2015), que ni habiéndola visto, ya sé de antemano que no es ni para ponerle un 5. Y empezó con un 6 y pico. Curioso.

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