Passengers (2016): Esas casualidades que te dan la vida

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Passengers

Ciencia-ficción. Jennifer Lawrence. Nave que viaja por el espacio hacia una colonia remota. Toda la tripulación y pasajeros, hibernados. Algo sucede. Un tipo se despierta muchísimo antes de lo que debería y no sabe cómo volver a criogenizarse a falta de muchísimos años para que la nave llegue a su destino. Morten Tyldum, que venía de Descifrando Enigma. Premisas que por si solas justificaban que me acercase a Passengers. Vista ya, ni mucho menos era suficiente como para garantizar que la cosa fuera bien.

Y todo porque el guion de Passengers no vale un pimiento. O se empeña en forzarlo todo para que el romance resiga unas pautas determinadas. Si por ello debe establecer que solo hay una cápsula médica para 5.248 personas, para que ninguno de los dos se ponga a hibernar y dejar al otro solo y, de este modo, subrayar que se quieren tanto como para sacrificarse mutuamente, si debe hacer todo eso para justificar lo otro, pues lo hace. Hay decenas de inexactitudes y situaciones hipotéticas no contempladas en un guion que, como todo buen guion que se precie, debería haber resuelto o contemplado mínimamente. Ahí van algunos agujeros más:

¿En serio no había alguna manera más rebuscada que hacer que un tipo de la tripulación se despierte, les diga lo que ocurre, cómo solucionarlo, le den su llave maestra de la nave y poco después se muera para que los dos protagonistas puedan lucirse otra vez los dos solitos?

Una vez resuelven todo el tinglado, ¿por qué no despiertan al médico de la tripulación o algún tipo versado en cápsulas de hibernación? Alguno debería haber, digo yo. Que la justificación de la película se base en que las cápsulas nunca han fallado y que, por ello, no haya ninguna de recambio, huele, como mínimo, a chamusquina.

Y ahora viene la incoherencia en la que se sustenta toda la película: Si no llegan a despertarse accidentalmente Pratt y Fishbourne, ¿QUÉ HUBIERA PASADO CON LA NAVE? ¿No habían contemplado la posibilidad de que algún objeto interestelar la desestabilizara? ¿Por qué la IA que controla el piloto automático no despierta inmediatamente a alguien de la tripulación, solo por si de caso la propia nave no pudiera resolver el problema, como es el caso? ¿Por qué no hay nadie de mantenimiento despierto? Qué digo, ¿por qué no hay nadie que se despierte periódicamente para hacer un chequeo rutinario, por mucho que la IA lo tenga todo supuestamente bajo control?

Dejando a un lado todo esto y que la película se desmorona a partir de la aparición de Fishbourne, porque es cuando el guion vira más y más hacia lo simplón y la pura pirotecnia, la primera mitad de Passengers, pese a las dudas que suscitan esos detalles menos pulidos del guion y que citaba más arriba, entretiene y consigue plantar algunos dilemas morales la mar de interesantes. Además, Lawrence es capaz de darle credibilidad a su personaje incluso en medio del tedio más absoluto. Pratt está bien cuando está melancólico o enamorado o debe mostrarse imperturbable, pero cuando se le exige algo más de dramatismo, cae en la sobreactuación.

Poco más hay que añadir. Newman hace un gran trabajo con la BSO y el apartado técnico raya el sobresaliente, aunque siempre me han repelido esas naves tan blancas, luminosas y que parecen diseñadas por Apple.

Nota: 4 (muy doloroso)

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