Malas tierras (1973): Huyendo hacia delante

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Siendo esquivo como es Malick, ¡en esta película hay cameo!

Mi relación con Terrence Malick es parecida a la que tengo con el panadero que hace las barras de pan que voy a comprar cada día: nunca me ha apetecido profundizar demasiado. La primera toma de contacto con Malick fue con El árbol de la vida y me aburrió soberanamente, tanto que la dejé a la media hora para echarme una siesta, y nunca más la he retomado. Luego vi La delgada línea roja y me gustó; quizás algo larga y soporífera en algunos pasajes, pero en conjunto tuve la impresión de que era una película poderosa, emotiva (spoiler: siempre recordaré el desenlace del soldado interpretado por James Caviezel, por lo magistralmente bien rodado que está y lo tensa que es la escena) y de gran calado. Hace poco pensé que debía hacer un repaso a directores consagrados pero de los que apenas había reseguido su filmografía y di otra vez con Malick y su ópera prima, Malas tierras.

A mi modo de ver, Malas tierras no es ni muchísimo menos una película redonda. No fallan ni los actores, ni la labor tras las cámaras, ni la clásica historia de pareja enamorada que comete un crimen y debe huir hacia delante con tan solo una arma y un coche. Una huida romántica, como si pudieran hacerlo infinitamente y nunca ser apresados. No falla en esas cosas. Al fin y al cabo, es lo que uno puede esperar de este tipo de películas, aunque uno no se espere que con ese inicio se convierta en una película de este estilo.

El fallo es el siguiente: que no te des cuenta hasta muy tarde de porque el personaje de Sissy Spacek está tan colgado de Martin Sheen y le acompañe durante todo el viaje viendo lo que ve y siendo testigo de la facilidad que tiene el chico de apretar el gatillo y cargarse a cualquiera que pueda delatarlos a la policía. Durante la película pensaba: ¿por qué no se cuestiona nada? ¿Por qué no aflora esa culpabilidad hasta casi el final? Luego, gracias a Filmaffinity, descubrí que el personaje femenino tan solo contaba con 15 años, y no los 18 que le había echado. Y, hacia el final, cuando la policía captura a Sheen y vemos cómo rápidamente se hace amigo de sus captores y del ejército que los había estado buscando hasta el momento, es en ese momento en el que te das cuenta del carisma y de la personalidad atrayente del tipo, que cae simpático a cualquiera. Porque de todo esto no te das cuenta mientras la ves. De hecho, Sheen te cae algo antipático y apenas lo ves relacionarse amistosamente con nadie. Y de golpe, al final, ves que es un tipo extrovertido, muy amigable, y es entonces cuando entiendes porque ella no se separa de él hasta muy avanzadas sus andaduras, porque no le cuestiona nada y asiste casi impertérrita a todas sus maldades. Ella es una niña y él es un tipo encantador y atractivo. Y es ahí donde el tema de Malas tierras queda meridianamente claro y empiezas a entenderlo todo mejor.

Pero es demasiado tarde y, pese a ello, no acaba de encajarme el tipo fracasado y ligeramente malhumorado que veo al principio y durante el desarrollo de la película con el tipo simpático y magnético del final.

Nota: 6

Comentarios

  1. Por Herb_b

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    • Por Ivan Ruiz

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