Los odiosos ocho (2015): La Academia, otro odioso más

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¡Cuando me refería a que los traductores de títulos de películas debían inventar menos y ser más literales no me refería a esto!

Está claro que no siempre crítica, espectadores y academias coinciden con sus gustos. Es casi el pan de cada día. Y nunca, nunca, sé de quién fiarme. Vale, si una cosa sé es que no puedo fiarme de los tipos que se dedican a hacer tráileres. Debería haber una categoría en los Oscars a mejor tráiler, porque algunos parecen películas totalmente distintas de las que uno acaba viendo. Véase El corazón del mar por ejemplo. Volviendo a la nueva de Tarantino, Los odiosos ocho tenía todos los ingredientes para ser el peliculón del año, pero fue ver las nominaciones y los premios de las grandes academias de cine y empezar la confusión. ¿Por qué Los odiosos ocho no ha cosechado ningún premio y ha sido olvidada en casi todos los certámenes? ¿Por qué la crítica es tan encontrada? Por otro lado, ¿cómo es que las primeras, qué se yo, veinte críticas de Filmaffinity no bajan del 8? ¿De quién me fio?

Pues bien, vista ya, desvelemos el misterio. Es buena, pero no tanto como cabría esperar de Tarantino y, desde luego, no es de las mejores películas de este pasado 2015 y, a riesgo de ser denostado por el séquito de fans de Tarantino, tampoco merecedora de ningún premio a mejor película. Otra cosa sería que la hubiesen nominado, que me hubiese parecido mucho más justo, unido al hecho de que cualquier película podría haber ocupado el lugar que ocupa El marciano (The Martian). Porque seamos sinceros: el esquema de Tarantino empieza a repetirse y lo que antes parecía novedoso y rompedor ya empieza a no serlo tanto. Casi todas sus películas giran alrededor de reunir a muchos personajes en un lugar cerrado, ir subiendo la tensión y luego descargarla. En Malditos Bastardos y Django desencadenado esto funcionaba a las mil maravillas, pero aquí uno presiente lo que va a ocurrir y ya no se sorprende tanto. Además, en las otras dos películas, por citar las más recientes, las ejecuciones no resultaban forzadas y aquí a Tarantino se le nota forzado cuando quiere sorprender al espectador matando a sus personajes.

En contra de muchas otras críticas que he leído, para mí los dos primeros tercios son superiores al último acto; los dos primeros tercios, dedicados casi exclusivamente a los diálogos brillantes y mordaces y a la construcción de personajes, son una delicia. El motor central de esta historia son los personajes, sus diatribas, sus personalidades y, en cuanto empieza la casquería, parece que Tarantino los enmudece a todos y todos empiezan a parecerse entre sí, sobre todo los que se ponen contra la pared en cierto momento. Ahí Tarantino abandona todo lo que había estado construyendo con mimo y elimina de un plumazo toda la intriga que pudiera haber generado. Es más o menos como si le quitases la anilla a una granada, la lanzases y esperases y esperases, deleitándote en ver las reacciones de los demás, sin importarte mucho que esté tardando tanto en explotar, porque sabes que cuando lo haga va a provocar una buena carnicería, y cuando finalmente explota, resulta que la mitad han salido vivos. Que no se me confunda. Hay tensión, a raudales, pero el resultado no es tan satisfactorio como la carnicería que se perpetra en Django desencadenado o el frenesí cinéfilo de Malditos Bastardos. Sin embargo, el guion de Tarantino sigue siendo de Oscar; Los odiosos ocho tiene una historia bien contada, con giros de guion marca de la casa y unos diálogos apabullantes, y que consigue mantenerte atrapado durante las casi tres horas que dura la proyección.

Y luego está la crítica social que ya veníamos viendo en Django desencadenado. Si una cosa me ocurre cuando veo estas dos películas es que estoy viendo a racistas de pura cepa. Nada de representaciones aproximadas o hasta cierto punto arquetípicas, no. Veo a racistas que han mamado racismo desde que nacieron, un odio hacia los negros impreso a fuego en su ADN, y que destilan racismo por todos sus poros y lo demuestran continuamente en su habla y sus ideas. Y, joder, con Tarantino sí me creo la ambientación del oeste. Finalmente, están los actores, brillantes, del primero al último, y la BSO está bien y con un tema principal redondo. La fotografía, otro tanto, preciosa cuando se trata de exteriores.

Conclusión: Los odiosos ocho es una buena película y solo sale perdiendo por comparación.

Nota: 7 (de 7,5)

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