Equals (2015) y Nerve (2016): Cine para prepúberes

Nerve y Equals son un buen ejemplo de películas dirigidas para adolescentes. Tarde o temprano tenía que actualizarse este subgénero, adaptarse a las nuevas generaciones digitales. Había que tomar el género que antaño habían cultivado otros directores y habían usado para retratar la juventud del momento (ahora me viene a la cabeza Linklater y su Movida del 76 o la saga American Pie) y adaptarlo a la juventud de nuestros tiempos, los que se pasan media vida enganchados al Facebook y la otra media en Instagram. Porque Nerve y Equals no solo están protagonizadas por actores jóvenes o haciendo ver que lo son, sino que tanto los planteamientos como los temas que se tratan en ambas tienen la misma profundidad que el canal de un youtuber prepúber o la pandilla de instagramers que compiten por quien hace la foto-tetas más cenital.

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Equals

Así pues, Equals intenta ser una distopía orwelliana y se queda en distopía hormonada. Ni se nos cuentan las circunstancias de esa sociedad, ni las motivaciones de sus dirigentes, ni se ahonda en ningún tema de fondo que explique el porqué de esta elección argumental por parte del director: no se denuncia nada en ningún momento ni uno puede establecer ningún paralelismo con nada del presente. Es decir, que la función crítica que encontramos en casi cualquier obra distópica aquí brilla por su ausencia. Equals es un elogio a la vacuidad, a la falta de ideas y de temas que sembrar en las mentes de sus jóvenes y superficiales públicos objetivo. Equals solo se centra en el romance entre Stewart y Hoult y pretende vendernos la moto que el amor todo lo puede, sea la situación que sea, como si una revisión de Romeo y Julieta se tratara. Los actores están correctillos y la historia se sigue con un mínimo de interés: uno quiere ver cómo los pillan, aunque a ratos resulte tedioso tanta ida y venida.

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Nerve – Nerve, un juego sin reglas

Y luego tenemos Nerve, que intenta emular a Black Mirror pero reelaborando su mensaje para que lo puedan digerir bien los adolescentes. Pero no cualquier adolescente. Porque no apela al adolescente con inquietudes relacionadas con el desarrollo de la tecnología y sus posibles males, no, ni al adolescente al que debería advertírsele que deberían haber límites en su relación con las nuevas tecnologías. No, apela al adolescente de encefalograma plano, al quinqui que está todo el día dando vueltas con su moto y sus chatis, o a la popular de turno con chorrocientos “amigos” en Instagram. El único mensaje que uno puede extraer de Nerve es el siguiente: vigila con los jueguecitos estos online que te pueden joder la vida real, pero ojo, no importa que estés todo el día pegado a las redes sociales, solo vigila que no te maten esos jueguecitos. Que puedes perder muchos amiguitos. Pero que si eres un antisocial que vive más en el mundo real que en el digital, como no te metas en las redes no vas a conseguir al tiarrón de conduce a 100km/h con los ojos vendados, ni vas a estar viviendo la vida sí te gusta la fotografía o leer a los clásicos. En todos los demás aspectos también flojea: la tercera parte arruina los pocos aciertos que pudiera llegar a tener inicialmente y los actores son un poco petardetes.

Vamos, que Equals y Nerve son dos subproductos de baja estofa que causarán furor entre cierto público para el que leer 1984 o ver Black Mirror puede llegar a ser un esfuerzo sobrehumano.

Nota Equals: 4
Nota Nerve: 3

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