El año más violento (2014): No se puede ser honrado. Ni queriendo

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Lo que significa ser honrado

Este es un mundo en el que no se puede ser honrado. Ni queriendo. O eso es lo que nos quiere demostrar El año más violento. Abel Morales (Oscar Isaac) y su mujer Ana (Jessica Chastain) son un matrimonio que ha esculpido su lugar en el negocio de la compraventa y distribución de gasóleo a base de mucho sudor y lágrimas. Su intención es comprar una nave al lado del río para expandir su negocio, por lo que tendrán que reunir una gran suma de dinero en un mes para conseguirla; sin embargo, una investigación impulsada por el fiscal Lawrence (David Oyelowo) y los asaltos repetidos sobre sus camiones de transporte de combustible pondrán en peligro todo por lo que ha estado luchando hasta ahora.

El protagonista se esfuerza en permanecer incorruptible. Quiere creer que él no es como los demás. Que todo lo ha que ha conseguido ha sido por su propio esfuerzo, que nadie le ha dado nada ni ha recibido ayudas de ningún tipo. Parece, también, empeñado en olvidar que el negocio que maneja, el de la compraventa y distribución de combustible, ya es de por si estafador. Tampoco quiere seguirle el juego a aquellos que le roban combustible, ni meterse en una guerra contra la competencia. Hasta que se da de morros con la realidad que no ha querido ver hasta el momento: que para hacerse rico, para prosperar en este mundo, para tener poder, hay que ensuciarse. No hay otra. Si no te embruteces por voluntad propia, otros lo harán por ti. Y ya está. Uno de los competidores, el tal Peter (Alessandro Nivola), ya se lo deja bien claro: “No nos dedicamos a prestar millones por caridad”.

Las fortunas no se hacen trabajando ocho, nueve o diez horas diarias cinco días a la semana (los que tienen suerte, claro) como reponedor en un supermercado, trabajando como médico o haciendo de profesor en la universidad. Como mucho podrás aspirar a tener una vida cómoda. Pero las fortunas no se hacen así. Los millones solo se hacen, en la mayoría de casos, estafando o pisoteando a otros. Ana Morales lo sabe. Aunque prefiere refugiarse junto a un hombre honrado, sabe que eso no va a poder ser durante siempre. El abogado de Abel (Albert Finney) también lo sabe. Y el fiscal; este solo presiona a Abel porque quiere chantajearlo y sacar un beneficio más adelante. Porque, como dice él, todos tenemos una carrera y sabe que si no es a base de influencias de dudosa índole, nunca llegará a nada.

Divagaciones aparte, El año más violento es una película sólida, cocinada a fuego lento, con un ritmo impecable. Hay pasajes realmente tensos, como la persecución del camión, la reunión entre Abel y los demás competidores o las discusiones entre Abel y Ana, de gran calado y que sintetizan perfectamente las dos ideas contrapuestas que explicaba unos párrafos más arriba. Ah, y unas actuaciones brillantes. Oscar Isaac tan magnífico como siempre, de Oscar diría yo, y Jessica Chastain como nos viene acostumbrando últimamente, beneficiándose de un personaje que le sienta genial. Luego están otros temas como la fotografía y la ambientación de la Nueva York de 1981, o la BSO, muy conseguidas.

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