Black Mirror -3ª temporada- (2016): A mí me han aguado el café (1ª parte)

Black Mirror es uno de esos pasatiempos desagradables que espero con mucho interés cada año, habida cuenta de las grandes perlas que nos ha dejado; Blanca Navidad es de lo mejor que he visto en la pequeña pantalla, capítulo redondo donde los haya y donde todo lo que hace grande esta serie alcanza las más altas cotas. Aún sigo angustiándome cuando veo aquel capítulo terrorífico que era Oso Blanco o sintiendo algo muy parecido al desasosiego cuando reviso Tu historia completa. Vista ya la tercera temporada, mis sentimientos son encontrados: hay momentos de genialidad y otros que no lo son tanto. Como si me hubieran aguado el café, vamos. Ahí van los tres primeros (con spoilers):

3×01 – Caída en picado

crítica serie black mirror cinérgicos

¿Os imagináis un mundo donde todo el mundo se matase por un puñado de likes o RT en las redes sociales? ¿Os lo imag… Ah, que eso ya está pasando. ¿Y un mundo donde el orden social estuviese regido por lo popular que es uno en dichas redes, un mundo donde hay que poner buena cara a todo porque estás expuesto constantemente a la valoración de los demás; un mundo falso y despiadado donde el mayor objetivo es conseguir una puntuación de más de 4,5 puntos en una escala de 5 para destacar? No solo porque con esa media puedas acceder a muchas cosas que de otro modo no podrías, sino porque estás obligado a hacerlo si no quieres caer en picado y obtener puntuaciones cada vez más bajas que se traducen en una limitación cada vez más acusada en tu modo de vida. Un mundo donde se te obliga, lo quieras o no, a poner buena cara a todo lo que te rodea, a fingir amabilidad las veinticuatro horas del día, a linchar a todo aquel que por un motivo u otro haya caído en desgracia y tenga una puntuación por debajo del tres y pico porque de no hacerlo puede que te pase lo mismo a ti. Pues Brooker nos pone en pantalla un mundo horroroso teñido de un rosa que asusta.

La idea de Caída en picado pivota, pues, alrededor de algo que ya está ocurriendo ahora pero llevado al extremo, como siempre en Black Mirror, y que por mucho que lo vea (fuera y dentro de la pantalla) siempre me genera una pena infinita (tanto si lo hago yo como si lo veo en los demás): hacer las cosas solo para que nos las reconozcan los demás y ser más populares y que todo lo que hagamos o digamos lo cifremos en la cantidad de RT o de seguidores que conseguimos en la red social de turno.

Sin embargo, y como decía una compañera filmaffinitera, le falta algo para entrar en la liga de lo anteriormente visto en Black Mirror. Quizás sea que no me he sentido angustiado mientras lo veía, o que el clímax final me ha parecido algo descafeinado, o que había ciertos personajes sembrados por el capítulo que se encargaban de señalar innecesariamente lo evidente (el hermano, la camionera) y que me irritaron profundamente, como si Brooker tuviera miedo de que no pilláramos qué nos quería contar.

Nota: 6

3×02 – Playtesting

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Para mí Playtesting es el capítulo más potente de la tercera temporada junto con San Junipero. Aquí el mensaje de fondo clásico de Black Mirror coge fuerza y nos plantea la siguiente advertencia: id con cuidado con esto de la realidad virtual, no vaya a ser que pongamos nuestro cerebro en una situación en la que no pueda distinguir realidad de ficción. Porque eso es lo que se acaba trasluciendo de Playtesting: si generamos una realidad virtual que sea exactamente igual que la real o que tenga la posibilidad para parecerse, y nuestro cerebro no es capaz de ser consciente de la diferencia, la hemos liado. Porque en el mismo momento en el que el protagonista es capaz de creer que está volviendo a casa cuando en realidad lo está generando su mente, toda la realidad se desdibuja y ya no podemos estar seguros de nada. Porque, ¿qué seguridad tenemos que todo el viaje que se marca por Europa sea real y no esté transcurriendo en una realidad virtual sin límites? ¿Qué nos hace creer que toda la parte en la que conoce a la chica y va a la prueba no es también algo generado por su mente de una experiencia previa? Vaya usted a saber.

Sumado a un tema potente tenemos un buen trabajo de ambientación, un guion pulido, escenas que generan verdadera angustia (sobre todo por el contraste que supone poner a un personaje irónico ante una realidad tan sobrecogedora hacia el final) y una buena puesta en escena. De los mejores de esta temporada.

Nota: 8

3×03 – Cállate y baila

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Que estamos totalmente expuestos en internet es una realidad que hace ya tiempo muchos de nosotros ya tenemos asumida. Es por eso que es extraño ver en un capítulo de Black Mirror un mensaje para nada profético, casi caduco en cuanto a novedad, pero no por ello innecesario; este capítulo es interesante si uno no conoce las vicisitudes de internet, o si se trata de un advenedizo o alguien no muy ducho en estas lides. En ese caso es un capítulo interesante, aleccionador y que da que pensar. Por muy bien que James Watkins sepa sostener el ritmo, por muy excelentes que sean las actuaciones de Alex Lawther y Jerome Flynn y, repito, por muy potente que sea el mensaje que nos quiere transmitir Brooker, lo de tapar la cámara del portátil ya lo hacíamos cinco años atrás. Lo de ser conscientes de que pueden “cazarnos” consultando páginas porno o chateando con una prostituta es una circunstancia que ya tenemos integrada en nuestra mentalidad. O al menos un amplio sector de los que ya llevan tiempo en internet. Por otro lado, también sabemos que a través de internet es la manera más sencilla –si se sabe cómo- para llegar más rápidamente a la intimidad de alguien (porque consciente o inconscientemente volcamos demasiado de nosotros en la red) y usarlo para beneficio propio o, simplemente, para pasar un “buen” rato a costa de los más oscuros secretos de otros. Es, pues, el que ofrece la idea menos novedosa del corpus blackmirroriano.

Además, Cállate y baila funciona muy bien como thriller y conserva una de las tónicas generales de la serie: el no ser capaz de saber cómo acabará todo. ¿Se salvarán realmente? ¿En qué acabará todo en caso contrario? Algo que se agradece cuando estamos rodeados de producciones mucho más evidentes.

Nota: 7

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