Barton Fink (1991): Las asquerosas entrañas de la industria del cine

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Y si no que se lo digan a Colin Trevorrow, por poner un ejemplo

Supongo que no descubro nada nuevo, pero en el mundo del cine debe haber un nivel de mamoneo tal que ni siquiera nos lo llegamos a imaginar. Que si cineastas primerizos que ruedan una primera película que apunta maneras, personal y que por un motivo u otro se hace un hueco en el panorama cinematográfico y que luego deben prostituirse si quieren volver a dirigir (tal y como le ocurre a nuestro protagonista); que si guionistas sin ideas que tiran de cuatro tópicos para construir sus guiones, que tiran de esquemas sobadísimos como el que fabrica algo en serie (tal y como le ocurre al guionista veterano); que si guionistas que hacen lo que les da la gana siendo fieles a sí mismos y luego ven como sus guiones son tirados directamente a la basura por su productor o, en el peor de los casos, podados y reescritos por otros para que se ajusten al mainstream; que si productores que no tienen ni idea de lo que es una buena película, que tienen como única virtud el saber detectar qué es lo que vende y ofrecer más de lo mismo una y otra vez (magníficamente encarnado por Michael Lerner). Vamos, una maquinaria que estoy seguro que acaba regurgitando a más de uno y a todo aquel que no sepa adaptarse y dejar moderadamente a un lado sus ideales o lo que sea con lo que pensaba que renovaría la industria del cine.

Pues de todo eso es de lo que va Barton Fink y los Coen lo aderezan todo con paladas y paladas de humor negro y surrealismo. Tenemos a un par de detectives como metáforas de la crítica más despiadada; tenemos a un John Goodman como voz interior que defiende aquello en lo que cree nuestro pobre escritor de guiones; tenemos a un John Turturro como víctima de toda esa maquinaria que citaba más arriba; tenemos a una Judy Davis que encarna esa mediocridad más absoluta que se esconde en tantas y tantas producciones, sobre todo cuando revela la receta perfecta para hacer un guion que contente a un productor. Lo tenemos todo y bien dibujado, como solo los Coen saben hacerlo.

Nota: 8

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