Aquí y ahora (2013): Miedo a afrontar los problemas

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Fijaos en ese plano. La película es así tooodo el tiempo

James Ponsoldt es uno de esos directores que se han hecho un hueco en mi lista de directores a tener en cuenta cada vez que sacan una nueva. Su hueco es pequeño, no es como el que ocupa Christopher Nolan, Dennis Villeneuve o Jeff Nichols, pero es un hueco pequeño y cálido que ya quisieran muchos. Di con él por primera vez en Aquí y ahora y salí tan satisfecho que me lancé a revisar su filmografía. Aún no he sido capaz de encontrar Asignatura pendiente, de manera que pasé a Tocando fondo y salí bastante decepcionado de la experiencia. No volví a él hasta que lanzó la que será la mejor de su filmografía: El último tour. Película que le confirma como director a tener en cuenta.

En Aquí y ahora Ponsoldt es capaz de coger todos esos puntos comunes que ya hemos visto cientos de veces en otras películas del género adolescente y darles un trasfondo serio y alejado de la comedia estudiantil. Todo gira alrededor de Sutter (Miles Teller), un joven que vive con una madre con la que apenas habla, que ha crecido sin un padre porque este les abandonó cuando él era pequeño, porque era un tipo incapaz de vertebrar una vida más allá del ahora mismo, y con una hermana independizada que ya no vive con ellos. Sutter está en esa edad tan llena de cambios en la que se empieza a obligarnos a tomar decisiones más o menos trascendentales, a tener dominio de nuestra vida y a empezar a proyectar qué queremos de ella. Y Sutter no está dispuesto a cambiar el chip, a entrar en la vida adulta, a tomar decisiones sobre su futuro. Porque él es un tipo del aquí y el ahora.

Solo le importa el momento presente, vive en una burbuja de placeres inmediatos, todo gira alrededor de lo que hará dentro de cinco minutos y lo bien que se lo va a pasar dentro de seis. Eso le aísla de los demás problemas, le permite escudarse de todo lo que no quiere afrontar, una estrategia que esconde una incapacidad para afrontar y sufrir; a esperar largo tiempo para recoger unos frutos solo visibles a años vista. Es por eso que el protagonista, cuando llega la graduación, no tiene nada en mente. Asiste desconcertado a las preguntas de su novia (Shailene Woodley) sobre qué va a hacer a continuación; no entiende que ella tenga la cabeza programada para dentro de cinco años y tenga claro que quiera sacrificar esos años para conseguir un objetivo. Él solo está acostumbrado a alargar la mano y tomar lo que quiere y es por ello que la crisis de la adolescencia le sacude de forma demoledora. Él no se esfuerza ni se sacrifica, porque eso implicaría que quiere hacer algo con su vida más allá del ahora. En Aquí y ahora Ponsoldt cuenta todo esto sin aburrirnos, con precisión milimétrica, y adornándolo todo con un buen saber hacer tras las cámaras, con buenos encuadres y una fotografía preciosa, y una buena BSO, como suele ser marca de la casa.

Claro que todo no es perfecto. La historia, pese a estar bien contada, pese al poso que deja después de su visionado y que la desmarca lo suficiente de las demás para adquirir cierta individualidad, a la vez, es incapaz de trascender más allá debido a ciertos lugares comunes que ya estamos cansados de ver (fiestas en casa de alguien, chico que se enrolla con quien quiere, etc.) y algunos personajes algo desaprovechados y que podrían haber dado mucho más de sí. Y sin olvidar ese final made in Ponsoldt, que aún tengo que decidir si me parece admirable o me cabrea.

Nota: 7

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