Anarchy: la noche de las bestias (2014): Mama, que bajo un rato a purgar con los amigos

crítica cine cinérgicos anarchy la purga

Estados Unidos merece la pena hasta con Purga. Así se explica que la gente siga viviendo en ese país y no hayan emigrado aún

El problema con Anarchy es que sigo sin creerme la premisa de la que parte la saga de La Purga. No puedo dejar de pensar en lo absurda que es la justificación que hace DeMonaco para dotar de algún sentido la noche dónde todo vale. Se mire por donde se mire, resulta increíble que algo así tenga cabida en la sociedad actual. No paro de preguntarme todo el tiempo cómo se miran los vecinos luego a la cara el resto del año, cómo los familiares soportan vivir con miembros de su familia que una vez al año se van a dar un paseo y se dedican a machacar gente; en fin, cómo todo sigue funcionando correctamente el resto del año. Quizás el problema de DeMonaco es que no ha ambientado correctamente la propuesta. Si me pones en un mundo postapocalíptico donde hay algún tipo de déficit social pues entonces me lo creo. Pero en un mundo igual que el nuestro la cosa acaba por no encajar demasiado. No al menos tal y como lo plantea DeMonaco (si queréis ver una parodia graciosísima de La Purga echadle un ojo al capítulo 2×09 de Rick y Morty.

Esto es, hasta aquí, un fallo intrínseco de, me temo, toda la saga. No hay nada más que hacerle. Te lo crees (o haces el esfuerzo por creértelo) o no.

¿Qué tiene Anarchy de mejor respecto la pobrísima primera parte (que era un correcalles absurdo dentro de una casa que parecía un campo de futbol de Oliver y Benji)? Que aquí hay acción, el grupo de protagonistas tiene algún que otro personaje que está bien (Frank Grillo, la hija de Carmen Ejogo), hay mayor variedad de psicópatas y ahonda un poco más en la sociedad que puebla un mundo donde tiene cabida un hecho como este. También hay que mencionar que DeMonaco gana enteros cuando rueda en exteriores y que aquí sí que es capaz de dejarnos escenas muy potentes, no como ocurría en la primera.

¿Lo malo? Que, pese a un inicio prometedor dónde no sabes muy bien por dónde irán los tiros, todo acaba encarrilándose por los derroteros más predecibles posibles. En Anarchy, una vez se juntan todos los personajes uno es capaz de adivinar lo que ocurrirá en la siguiente escena casi sin poner a funcionar más de dos neuronas. Los giros, que pretenden ser sorpresivos, son rutinarios y, en la mayoría de ocasiones, un bluf decepcionante (los psicópatas reconvertidos en meros traficantes de personas; el revolucionario que curiosamente “de golpe y porrazo” irrumpe en el local dónde están los protagonistas, como si no hubieran más sitios en toda la ciudad). Hay situaciones que apenas han sido trabajadas y acaban siendo hasta incomprensibles (como la escena de la casa de la amiga. No conoces a penas a nadie y a los tres o cuatro minutos de estar ahí los familiares de la amiga se empiezan a matar entre ellos. Es imposible que algo de eso te importe lo más mínimo). Y el final, deshinchado y predecible. Otra absurdez que no soy capaz de quitarme de la cabeza: los ¿soldados? al final de la película apuntan al protagonista, con el objetivo de matarlo, pero se oye la bocina esa que anuncia el fin de la Purga y se dan media vuelta y se van. ¿Quién se enterará de si lo mataron diez segundos después del toque de bocina?

Nota: 4

Comentarios

  1. Por Naír

    Responder

    • Por Ivan Ruiz

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.